Arte y Cultura

Somos Sur: Los Cojolites celebran 20 años en el Teatro de la Ciudad

El son jarocho es la máxima expresión musical de las culturas del sur del país, en especial del estado de Veracruz. Originado en el siglo XVIII durante el periodo colonial, este género tomó elementos españoles, indígenas y africanos para su consolidación.

Aunque esta expresión musical ha sido históricamente relegada, no fue sino hasta la segunda mitad del siglo XX que cobró relevancia y comenzó a ser estudiada por los académicos. Asimismo, han ido surgiendo agrupaciones que buscan recuperar el son jarocho como emblema de su identidad cultural.

Claro ejemplo de ello han sido Los Cojolites, agrupación formada en 1995 como parte de un proyecto destinado a recuperar las inmemoriales expresiones artísticas y culturales de los antepasados indígenas que han habitado en Cosoleacaque, municipio que toma su nombre del vocablo náhuatl Cosoleaca, que quiere decir “en el cerro de los Cojolites”, en referencia al ave (Penelope purpurascens) que anida en la región y que ha sido considerada símbolo sagrado del amanecer.

Tras años de esfuerzo Los Cojolites cumplen dos décadas de existencia y lo celebrarán con un concierto especial en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris este sábado 4 de junio a las 19:00 h., acompañados de cuatro nuevos grupos de jaraneros: Flor de Uvero, Pata de Vaca, Los Alebrijes y JarochoBarrio.

“Dios nos ha dado más bendiciones que desgracias”, consideró Joel Cruz, guitarrista y cantante del grupo.

Con dos nominaciones al Grammy y el reconocimiento de haber participado en la banda sonora de la película Frida (2002) —ganadora de un premio de la Academia— es que regresan al famoso recinto del Centro Histórico, bajo el título Somos el Sur: Los Cojolites 20 años.

Integrado por Noé González Molina, Nora Lara Gómez, Benito Cortés, Julio de la Cruz, Ricardo Perry, Joel Cruz, Alberto de Jesús Nazario, Gonzalo Vega, Ali González Lara y Noé González Lara, Los Cojolites aprovecharán su aniversario para homenajear a Tía Cayita (Leocadia Cruz Gómez), ganadora del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2006 por sus esfuerzos por rescatar la práctica milenaria del telar de cintura, al lado del músico, compositor e investigador Antonio García de León (Premio Nacional de Ciencias y Artes 2015), quien también es originario del sur de Veracruz.

“Es un pensador, uno de los grandes pilares que sostiene el andamiaje donde se mueve nuestra música; poeta de sabia metáfora, de versos con un gran conocimiento del ritmo, de la palabra, de nuestro ser espiritual del ser del sur”, lo describió Ricardo Perry, también director del Centro de Documentación del Son Jarocho AC, organización creada por Los Cojolites.

La particularidad de esta presentación se debe a que David Lombroso Levi es el encargado de la dirección escénica, conocido por participar en espectáculos de gran envergadura como los Juegos Panamericanos (2015) y la Ceremonia de Inauguración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe (2014).

“El estar en un grupo con este perfil en un lugar como México, donde sabemos que la cultura popular no representa un interés fuerte para los medios comerciales, nos ha hecho intercalar nuestro trabajo cultural que es realmente a lo que nos dedicamos. Lo que realmente nos gusta es tocar, pero lo que en verdad hacemos son talleres de música, de video, de fotografía, documentación de la memoria oral… Eso es a lo que nos dedicamos día a día. Es un trabajo que no tiene una remuneración económica, pero genera un sustento, un fundamento a nuestro grupo y le da sentido a lo que hacemos porque finalmente lo que queremos visibilizar es ese proceso”, comentó Cruz.

Y todo esa labor cultural ha rendido frutos, hasta el punto de generar más grupos de sones como los que los acompañarán la noche del sábado.

“Pata de Vaca es un grupo derivado de los talleres que impartimos en Jáltipan y está comandado por un ex Cojolite. Ellos componen sones, pero con un sonido tradicional bastante interesante”, detalló Benito Cortés.

Flor de Uvero está compuesto por el hijo de Noé González Molina, miembro de Los Cojolites, quien desde chico participaba con el grupo de su papá y ahora se ha juntado con otros jóvenes de su edad para iniciar un proyecto propio.

“JarochoBarrio es un grupo de Chinameca, comandado por un sobrino mío y ellos traen una propuesta en la que incorporan instrumentos ajenos al son. Por ejemplo, ellos meten acordeón, violín y otros que no son tan comunes dentro de la orquestación jarocha”, añadió Cortés.

En cuanto a Los Alebrijes, son un grupo de jóvenes oriundos de Tuxtepec (Oaxaca) y aunque no forman parte del semillero de Los Cojolites en el sur de Veracruz, son fieles al son jarocho y presentan un estilo fresco e interesante, de acuerdo con Joel Cruz.

Además de ayudar al engrandecimiento y la diversidad del son jarocho, Los Cojolites han recuperado canciones tradicionales que han pasado de manera oral por generaciones, como la de “Señor Presidente”, la cual critica el desinterés de las autoridades gubernamentales hacia el pueblo.

“Nos duele lo que pasa en los Estados. Nos duele lo que vemos a nivel nacional. Somos sensibles al arte y a la vida, y como Cojolites no nos podemos quedar callados. Tenemos que seguir cantando, diciendo las cosas que nos están dañando tanto. También pensamos en nuestros hijos. Vemos este México oscuro por toda esta barbarie y todo lo que ha pasado. Así que vamos a seguir cantando aunque a veces nos clasifiquen como revolucionarios”, dijo al respecto Benito Cortés.

Aunque ese compromiso con la realidad colectiva es uno de sus fuertes, a la vez dificulta el surgimiento de oportunidades para presentarse en más escenarios.

“A veces hemos perdido festivales porque (los organizadores) no van a permitir que un grupo esté diciendo cosas así, pero cuando tenemos la oportunidad lo hacemos y estamos convencidos de eso”, enfatizó.

Sin embargo, eso no les ha impedido presentarse en Alemania, Brasil, Canadá, Cuba, España, Estados Unidos y Francia. Además de haber sido el único grupo de son jarocho invitado al Festival WOMAD (World of Music, Arts and Dance) en el Reino Unido.

“Nuestra música tiene un carácter rebelde porque ha estado al lado de la gente. Tiene, quizá, 20 o 30 años en los escenarios y a través de esa legitimización escénica ha logrado posicionarse de nuevo en el gusto de la gente, pero ésta es una música de campesinos, de gente que nadie quería reconocer y que incluso tuvo que ser transformada para ser aceptada. Por eso a lo que le apostamos es a decir que somos portadores de esta música y es nuestra identidad. Esto es lo que venimos a representar: el Veracruz de los recursos naturales, de la vida alegre, pero también el Veracruz que sangra y el que está llorando, porque todo está pasando al mismo tiempo”, concluyó Joel.

Celebra con Los Cojolites la riqueza cultural de la región del sur veracruzana con sus cuatro discos de estudio y disfruta de esos sonidos que invitan al fandango, las populares reuniones a cielo abierto, la noche del 4 de junio. Hay boletos de $400, $300, $200 y $100 pesos.

Si no estás familiarizado con Los Cojolites o la música que interpretan, puedes escucharlo en nuestro playlist de Spotify.

 

 

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