Arte y Cultura

Cuídese Mucho, o cómo aceptar la pérdida del amor

por Eduardo Pérez

@eduardo_dice

Cada vez que doy una plática acerca de marketing digital, hago énfasis en lo profundo de la comunicación digital. La importancia del medio a través del cual se hace, y sobre todo, del mensaje que se emite. Puede parecer tonto; sin embargo, los canales digitales son, en algunos casos, más íntimos que cualquier otro, y más dolorosos también.

Si no me creen, piensen en WhatsApp, en la cantidad de cosas que se dicen en ese canal, del tiempo que pasamos con el teléfono celular en la mano, en el bolsillo o a menos de un metro de distancia de él. WhatsApp está ahí, nuestras conversaciones están ahí, muchas de nuestras alegrías y nuestros pesares van y vienen a través de él. El teléfono, el instrumento mediante el cual esas conversaciones se llevan a cabo, es parte de nosotros y, a veces, nos es imposible prescindir de él.

Así que lo dicho en WhatsApp provee de un nuevo significado al teléfono, no como instrumento de comunicación, sino como elemento concentrador de una multiplicidad de sentimientos.

Ahora imaginen que la persona a la que más aman, por la noche de hoy, les envía un mensaje terminando la relación. Ese acto tan impersonal, aséptico, casi quirúrgico, puede decir mucho de la persona que lo emite. Sin embargo, quien lo recibe, después de leerlo, pasa por todos los estados del duelo en menos de un segundo, y vuelve a leerlo. Su reacción es casi predecible: La duda.

El medio digital, en el amor, es más profundo que otros, precisamente porque lo usamos a diario. Hoy debemos emplearlo para trabajar, para divertirnos y hasta para, en algunos casos, salvar vidas.

El medio digital es portador de buenas y malas, y ante las rupturas amorosas es imposible responder por el mismo medio, porque uno no cree que el amor por el otro vale “un WhatsApp”, aunque el que el otro decía tener, sí.

Así que, después de haber sido terminado a través de un WhatsApp que se reproduce en el teléfono, sólo queda llevar a diario, a todas partes como instrumento portador del funesto mensaje, usarlo para responder otras conversaciones, leer correos, ver videos, escucha música, saber cuántas calorías se ha consumido en ese día o simplemente recibir una llamada telefónica. Así, el mensaje ya está asociado con el objeto, y eso es, en términos de marketing “engagement”.

Algo así fue lo que le sucedió a Sophie Calle. Recibió un correo, del hombre al que amaba, dando por terminada la relación.

Como lo describí antes: No supo qué hacer.

Supongo, porque no tuve oportunidad de platicar personalmente con ella, que pasó por el proceso del duelo y del entendimiento de la pérdida. Y una vez superados, Sophie Calle tomó la experiencia como pretexto, no como inspiración, para hacer una gran instalación.

Cuídese mucho no habla de rencores, celos o frustración por parte de la artista, no. Cuídese mucho es una instalación intelectual y estética que aborda la reacción de más de 100 mujeres, las cuales tienen como punto en común el texto del correo electrónico que la artista recibió dando por terminada una relación amorosa.

Es una gran propuesta, tanto estética como profunda, que permite ahondar en los sentimientos y posturas de los otros sobre un tema.

No asistan pensando en que verán fotografías del autor del correo electrónico o muñecos vudú llenos de pinceles clavados. Vayan con ganas de llenarse los ojos de una gran ejecución estética, de un gran trabajo de producción en video y de una hermosa museografía que resalta a la obra. Vayan, eso sí, con las ganas de meterse en la piel de cada una de esas personas; vayan y descubran cómo, una artista como Sophie Calle, puede transformar un acto digital cotidiano en una estupenda obra visual.

Pero sobre todo, vayan al Museo Tamayo con el ánimo de disfrutar de una obra que nos permite aprender cómo aceptar la pérdida del amor sin salir lastimado.

Por último, reproduciré una línea del correo electrónico que dio origen a todo esto, esperando no atentar contra derechos de autor, ni spoilerear –hablando en términos digitales- de ninguna forma a los interesados en asistir a la exposición. Así pues, querido Lector:

“Cuídese mucho.

X”

 

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